Pablo estaba en su oficina, caminaba de un lado al otro ansioso; necesitaba contratar una gran cantidad de empleados en tiempo récord.
Pero ni un solo currículum había llegado a sus manos, eran las tres de la tarde, acaso su secretaria no había hecho bien el anuncio.
Decidió revisarlo él mismo, la fecha y la hora estaban bien escritas, y golpeó el escritorio con fuerza.
Acaso algo estaba mal, estaba ofreciendo trabajo. ¿Cuántas personas había en la ciudad, que no tenían un empleo?
Muchas, pe