Darío bajo del auto y cargo a Sofía en sus brazos, la coloco en la cama con suavidad y le quito los zapatos.
La miró por unos segundos, luego desvió la mirada y salió de la habitación.
Había disfrutado de pasar el día con la joven, estaba tratando de llevarse mejor con ella, a fin de cuentas, ambos eran víctimas.
Su asistente cargaba las bolsas de compras.
—Iré a descansar, volveré por la mañana, trabajaré desde aquí.
—De acuerdo, te estás tomando en serio tu trabajo de cuidador.
—Eso creo