Pablo se acercó a Erick. El hombre parecía estar perdido en sus pensamientos.
—Me gustaría matarla en este momento, pero estoy tratando de controlarme —hablo mirando a Sofía —es tan presumida e insoportable.
Erick no se levantó sin responder absolutamente nada y se alejó, perdiéndose entre la multitud.
Pablo se molestó, desde unos días atrás, el imbécil de su abogado se comportaba de manera extraña.
No confiaba en él, podía apuñalarlo por la espalda en cualquier momento, trabajaba para él p