Mundo ficciónIniciar sesiónLlego a la casa pasadas las ocho y lo primero que veo, bajándose por la escalinata hacia un auto con chofer, es a Roberta.
Freno en seco antes de estacionar. Ahí está, con su traje color hueso y sus perlas, despidiéndose de mi casa con esa elegancia de mujer que se cree dueña de todo lo que pisa, y algo en el estómago se me cierra de golpe, esa mezcla vieja de asco y de rabia que me sube cada vez que la te







