Mundo de ficçãoIniciar sessãoRenata
Me quedo sola en la cocina con dos copas de vino, una a medias y la otra intacta, y el olor a vainilla de las velas que de repente me da náuseas.
Lo escucho subir las escaleras en la oscuridad, cada pisada un clavo, y me quedo ahí de pie, agarrada al borde de la isla, esperando a que se me pase el ardor de la cara. Porque eso es lo peor, que me arde la cara, de vergüenza, de rabia, de haberme dejado llevar como una idiota. Me abr&







