Mundo ficciónIniciar sesiónYo entré a ese despacho a buscar armas, no sentimientos.
Esa era la idea, al menos. Colarme de madrugada, revisar los cajones del hombre que me hace la vida imposible, encontrar algo, un secreto, una deuda, una debilidad, cualquier cosa que me diera aunque fuera un poco de ventaja en esta guerra de camisas arrugadas y corbatas quemadas. Información, poder, una salida. Y salí de ahí con una factura de prostíbulo en







