Leonardo
—La vas a encontrar, hermano —me dice Emiliano en la puerta, con una palmada en el hombro—. Y cuando la tengas, te olvidas de la esposa fría que te tocó y te quedas con la mujer que de verdad te movió el piso.
Nos reímos bajito, y lo veo subirse a su auto y perderse por el portón, y me quedo un momento solo en el vestíbulo con esa frase dándome vueltas, con las ganas de siempre y la rabia que me consume, porque llevo semanas buscando a una mujer sin cara y él sigue sin darme nada más q