SIN CONTENER LAS GANAS
Tatiana rompió el beso y Alexei la atrajo nuevamente a él.
―No… espera, tenemos… que…
Alexei estaba envuelto en deseo y en ese momento solo una cosa se repetía en su mente: hacerla suya.
―No me castigues más, малышка (bebé). Te necesito.
Sus manos bajaron lentamente por sus hombros y acariciaron su clavícula. Tatiana correspondió a su beso y se apartó de nuevo.
―Y lo haré… Pero primero tenemos que ir a casa de Gavin.
Alexei la miró un instante y finalmente suspiró.