PERDER LOS ESTRIBOS
—¿Señor le está agarrando el trasero a su…?
Eso fue todo lo que Alexei necesito para ir por ella.
—Aparta tus malditas manos —dijo antes de que su puño conectara con su nariz y le comenzara a sangrar.
—¡¿Qué demonios te pasa Alexei?! ¿Te volviste loco? —gritó Tatiana furiosa conmigo.
Alexei le dio una mirada fulminante y la agarró del brazo.
—¡Nadie te pone una mano encima carajo! —le gritó. Y la atrajo a su cuerpo —Y si no quieres que cometa un crimen, tampoco lo toque