41 UN AMIGO QUE ADVIERTE
Yagiz por fin entró en la enorme torre de acero y cristal que confirmaban la sede central del conglomerado Ozdemir.
Estaba furioso, ya no sabía si poner a Asya en su lugar, romperle el cuello, o despedirla.
El señor Mohamet, padre de la muchacha estaba enfermo, y ella contaba con ese empleo para pagar los costosos tratamientos de su padre, pero estaba cada vez más pesada, autoritaria y celosa.
Antes al joven Ceo no parecía importarle, pero ahora era totalmente distinto.