55 NADA QUE PUEDAS DECIR ME HARÁ CAMBIAR DE OPINIÓN
Yagiz camino la joyería completa, pero nada parecía llenar sus expectativas. Conrad lo seguía con la boca abierta a unos pocos pasos, pues no podía creer como es que su mejor amigo no hubiera dicho ni una sola palabra al respecto de lo que le había contado. Al contrario, ahí estaba enloquecido tratando de encontrar una joya costosísima y especial, nada más y nada menos que para deslumbrar a una prostituta. Para el modo de pensar de Conrad,