Dante Salvatore Valcárcel
La llevo a una villa antigua frente al mar, lejos de la ciudad, en un acantilado donde las olas golpean las rocas con una furia que me resulta familiar. La terraza está iluminada con velas protegidas por cristales. Hay una mesa para dos, flores oscuras, vino, pan recién hecho y el sonido de un violín que viene desde algún punto oculto.
Alessia se detiene al llegar. No dice nada.
Solo mira. El viento le mueve el cabello y la luz de las velas le acaricia el rostro. Yo la