Alessia Vittoria Bellerose
Corro hacia el sótano con el corazón golpeándome las costillas, no pienso, no respiro, solo corro.
Rocco baja delante de mí con el arma en alto, seguido por dos hombres de Dante. Los pasos resuenan contra las escaleras antiguas de la mansión, secos, violentos, como si la casa estuviera anunciando otra desgracia antes de que podamos verla.
El mensaje sigue ardiendo en mi cabeza.
“Mientras él sangra, la verdadera llave está bajando al sótano.”
Amara, no puede ser, no qu