Alessia Vittoria Bellerose
—No fui yo —dice rápido—. Juro que no fui yo.
Dante no responde. Eso la asusta más. Camina hacia ella despacio. Yo me coloco entre ambos antes de pensarlo.
—No.
Sus ojos bajan a mí.
—Alessia.
—Está herida.
—También es la única que quedó atrás.
—Exacto. Quedó atrás.
—O fue puesta aquí para parecer víctima.
La frase duele. Porque también la pensé. Amara empieza a llorar de nuevo.
—No, por favor. Yo no…
Me giro hacia Dante.
—Basta.
Nos miramos en silencio. Él está sangra