Alessia Vittoria Bellerose
No recuerdo en qué momento me quedé dormida. Solo sé que, cuando abro los ojos, no estoy sola. Hay un brazo pesado rodeándome la cintura, una respiración profunda contra mi nuca y un calor masculino pegado a mi espalda que me hace recordar, de golpe, todo lo que pasó durante la noche.
Dante, su habitación, su cama, su boca, su voz diciéndome que soy suya. Cierro los ojos con fuerza. Dios. No fue un sueño. Me acosté con Dante Salvatore Valcárcel.
El Mano Negra.
El homb