C80- ¡QUE MALDITO DESGRACIADO ERES!
Clarissa ya estaba vestida, se había recuperado de la sorpresa inicial y ahora miraba a Rachel con un odio apenas contenido.
—¿Qué demonios haces espiando en mi habitación? —espetó cruzándose de brazos—. Lárgate de aquí.
Rachel permaneció inmóvil en la entrada, aún no lograba recuperarse de lo que había presenciado, pero lejos de sentirse avergonzada, estaba enfurecida.
—Así que así es como alimentas tu obsesión, ¿eh Clarissa? Pensando en tu propio primo. Ere