C164- ¡PUEDE SER MÍA!
John soltó una risa seca, breve, desubicada.
—¿Eso es todo? —dijo, llevándose una mano al pecho—. ¿De verdad pensaste que iba a creerte esa mierda?
Miró a Aaron como si fuera un chiste mal contado y esperó la burla, la mueca, algo.
Pero Aaron no sonrió y entonces John miró a Rachel.
El miedo llegó primero, metiéndose por debajo de la piel cuando vio su cara pálida, los labios temblándole y los ojos llenos de algo que no era rabia ni defensa.
Era culpa.
—No... —murmuró—. No