Por la forma en que la llama Parrow, sabe que el hombre está sumamente furioso.
—¡Lo que me espera!— susurro, retomando su compostura
—¡Selene!— Parrow la está llamando y cada vez su voz se escucha más cerca
Ella sale del baño, y al verlo de espaldas regañando a los empleados por estar murmurando, se acerca con un temple serio en su rostro.
—¿Me llama, señor Parrow?
Massimo deja de reprender a los empleados para voltear a mirar a la mujer que lo dejo atado en la barandilla de la terraza y de