—no juegues Selene...— la mirada de Parrow, se transforma en una mirada hambrienta hacia ella
—¿Yo...?— pregunta Selene, con inocencia y luego se agacha lentamente sin perder el contacto visual
—¿Qué haces?— Massimo está perplejo, en la forma en como ella se torna seductora, como toda una profesional en la seducción y realmente le fascina ese lado, a la vez, inocente y perverso
—¿Me tienes miedo, Massimo?— lo suelta de la corbata para poder bajar en totalidad, se arrodilla ante ese hombre dege