—¿¡Cómo pudiste!?— Julieta se desgarró por completo. Saber que su padre murió de una manera tan injusta le arde el alma
—¡Maldito! ¡Eres un monstruo!
—¡Pero a ti te gustan así!— la agarra de las manos y ella le escupe en el rostro causando más furia en él, el cual la abofetea haciéndola caer al suelo —¡Tranquila! Antes de matarte y a la imbécil de tu amiguito, vamos hacer cositas ricas
—¡Aléjate de mí! ¡Eres un falso! Jamás vas a llegar a hacer como Máximo. No le llegas ni a los talones
—¡C