—te dignas a despertar, pensé que me iba a tocar quemarte en tu profundo sueño, pero que afortunado soy— sonrisa maliciosa —podre escuchar tus gritos de súplica— Dani se acerca a Miguel, el cual está amarrado a una silla completamente, y miro de manera fugaz a su alrededor, se percata del galón de gasolina que hay y que Dani tiene un encendedor en su mano derecha, por lo tanto, Miguel intenta soltarse, pero es en vano
—¿Qué mierdas creés que estás haciendo?— Miguel lo mira con un odió infern