—¿Qué carajos me estás diciendo?— Spencer se desató
—señor, soy fiel servidor suyo, jamás le mentiría— el escolta tiembla de temor, sabe a qué a su jefe no le tiembla la mano para matar
—¡Cállate! Eres una basura, me envidias y quieres tener mi puesto, por eso estás inventando toda esa mierda. Señor, lo mejor es que mandemos a este idiota al infierno, yo mismo me puedo encargar de cuidar a la señora Winner
Pero Máximo lo ignora, porque se fija en el escolta. —¿Quién es él?— pregunta agarránd