Julieta se siente vacía, ni siquiera sabe de dónde va a sacar dinero para pagar la funeraria de su padre, está con su mirada perdida justamente en el suelo mirando su triste reflejo.
—nada valió la pena, ni siquiera acostarme con ese mal hombre valió la pena ¿De que sirve ser buena, Dios?— pregunta en susurro, cuando percibe la presencia de alguien y al alzar su mirada se encuentra con la oscura mirada del hombre que marchitó su vida aún más —¿Qué haces aquí?— le pregunta colocándose de pie y