VERONICA
Me desperté con una sensación de calma que me envolvía como una manta suave. Revisé mi cuerpo y noté las marcas de la noche anterior, un recordatorio tangible de los momentos vividos. Un suspiro de satisfacción se escapó de mis labios, y mi rostro se iluminó con una sonrisa leve.
Me vestí con una blusa blanca de seda que se ajustaba a mi figura, resaltando mis curvas de manera elegante. La tela suave acariciaba mi piel, y el color blanco puro me hacía sentir fresca y radiante. Unos jea