VERONICA
Salí de la empresa con un nudo en el estómago, las contradicciones se acumulaban en mi pecho como una tormenta a punto de estallar. Caminé por el parque, rodeada de árboles que parecían susurrar secretos al viento, mientras mi mente volvía una y otra vez a lo que había sucedido con Bruno.
Me preguntaba qué secretos guardaba detrás de esos ojos profundos, qué sentimientos albergaba hacia mí. ¿Por qué me sentía tan atraída hacia él, como si una fuerza invisible me llevara hacia su lado?