El vuelo había sido tranquilo, a excepción de la pesadilla que la había despertado, con lo que Olivia no pudo sino preguntarse por qué demonios aquellos sueños tan terribles volvían justo en el momento en que se permitía a sí misma relajarse un poco y disfrutar. Como cada vez, las imágenes en su cabeza eran demasiado claras para olvidarse de ellas fácilmente, aunque había decidido fingir desorientación ante Erick para tratar de salvar cualquier metedura de pata que hubiera podido decir de forma