Tener sus manos sobre Olivia de aquella forma, fue lo mejor y al mismo tiempo lo peor que podría haberle pasado a Erick; una delicia pero también una completa y absoluta tortura, pues mientras se dedicaba a instruirla y enseñarla a flotar, también tenía que aparentar como si el corazón no le latiera a mil por hora, y eso sin contar la palpitante y dolorosa erección que amenazaba con rasgar su traje de baño. Por suerte para él, resultó que Olivia era una mejor alumna de lo que hubiera creído, y