El peor castigo: 29. La oportunidad de estar en tu futuro.
Para Matías, el recibimiento de Emma no solo fue grato, sino que sorprendente, pues jamás imaginó que con la amenaza de aquel beso, ella saliera a su encuentro, pero allí estaba, respondiéndole, con su corazón, a punto de explorar.
Sin tiempo que perder, la elevó del suelo y la pegó a la pared más cercana. Todo sin dejar de probarla ni un solo momento. A la misma vez, los dedos de Emma se enredaban en su cuello.
Cuando fue imposible respirar, se separaron. Pegaron su frente a la del otro.
— No s