El peor castigo: 23. Matías le cede parte de sus bienes a Emma y a Mía
El gesto la tomó por verdadera sorpresa, y aunque al principio no supo qué hacer, salvo responder al encuentro, Emma reaccionó después de un rato, y lo separó, mirándolo con enojo contenido.
— ¿Qué… qué crees que estás haciendo, Matías? — le preguntó, titubeante, nerviosa, roja.
Matías pasó un trago, asombrado de igual forma por su arrebato. Esa no era la forma, carajo.
— Emma, lo siento, yo…
— ¡No tenías derecho a hacer algo así! — le recriminó.
— Lo sé, perdóname, fue un arrebato, no volverá a