El peor castigo: 24. Ya no me tengas sufriendo de esta forma
— ¿Cuándo piensas decírselo? — le preguntó Cristóbal a Matías una tarde que él fue a visitar a su hija.
Matías bebió un sorbo de su trago y miró a través del gran ventanal del despacho de su amigo. Emma paseaba a la hija de ambas por el jardín. Amelia se encontraba con ellas.
— ¿Crees que deba saberlo?
— No lo sé, pero tiene derecho a conocer la verdad.
Matías llevaba esa última semana pensándolo. Era muy probable que Emma no supiese el sacrificio que hizo su hermano por ella, y aunque estaba se