39. Me quieres en tu vida, Amelia. Y yo te quiero en la mía
La veneró y consumió con increíble poder, doblegando todas las fortalezas que Amelia había estado luchando por mantener, y de pronto fue consciente de lo que estaba sucediendo, la estaba llevando a la cama, y otra vez, no pudo hacer nada para detenerlo.
No pudo hacer nada porque lo deseaba… aunque eso significara ponerlos en peligro a todos.
No, Dios, no podía.
Se separó con la respiración agitada. Para ese punto, ya estaban a los pies de la cama.
— Cristóbal, no…
— Deseas esto, Amelia. Lo