22. Aún me deseas como hombre
Entrada la madrugada, bajo el halo de la luz plateada que entraba por la ventana del despacho, todavía se encontraba Cristóbal Cienfuegos, incapaz de conciliar el sueño, y es que después de aquella efusiva discusión con Amelia, se había quedado demasiado inquieto.
“Esto no es un matrimonio” recordó con braveza y dolor.
Se recargó contra el respaldo de su silla y negó con la cabeza, pensando con frialdad. No podía seguir así. Tenía que enterrar los sentimientos que guardaba por Amelia, tenía que…