23. Recordar el pasado
— Cristóbal…
— No, esta vez hablaremos. Me explicarás qué fue todo eso allí dentro — y decidido, entrelazó su mano a la suya y la arrastró a la habitación. Una vez cerró la puerta, la miró a los ojos — ¿Y bien?
Amelia exhaló suavemente, cansada. Las ojeras bajo sus ojos lo demostraban.
— No sé qué quieres que te diga.
— La verdad. Por única vez, solo quiero la verdad.
Ella negó.
— La verdad siempre la has tenido frente a tus ojos, Cristóbal.
— No estoy para acertijos, Amelia, así que habla. ¿De