–Puedo resistirme a ti sin ningún problema –dijo Angela, aunque ni siquiera a ella le resultaron convincentes esas palabras.
–Talvez, pero no hemos dicho que yo pueda resistirme a ti.
Si había sido Dante el que la había tocado primero, ¿significaba eso que ella ya no tenía que contenerse?
Deslizó la mano sobre su hombro y, ejerciendo una delicada presión, le acercó la cabeza hacia ella.
–¿Un último acto derebeldía al enrollarte con un Walker?–murmuró él.
–¿Por qué no? –susurró ella contra sus l