CAPITULO 64

Asiento con la cabeza, mis propias lágrimas comienzan a brotar.

Ella me da una de las sonrisas más tristes que he visto en mi vida. “Entonces no es tu culpa, cariño, ¿ok? Rose era una luchadora. Algunas peleas simplemente no puedes ganarlas”.

Sus ojos brillan. Su rostro es tan insoportablemente triste. Sólo décadas y décadas de miseria se sumaron a su expresión. Ha tenido una vida dura, eso es obvio.

¿Y ahora esto, además de todo lo demás? Es brutal. Es injusto. Tan injusto que empiezo a llorar
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