El corazón de Abner bombeaba con fuerza mientras esperaba a que Calisto abriera la puerta, había llamado ya varias veces y nadie atendía, en el edificio no había portero ni nadie que pudiera haberle avisado que él estaba ahí, por lo que descartaba la posibilidad de que lo estuviera evitando a propósito.
La zona en qué Calisto vivía no era baja; pero tampoco era de las más seguras de la ciudad, el edificio presentaba cierto deterioro y aunque a Abner no le daba importancia a la clase social, ni