Calisto llegó a su departamento con el rostro empapado en lágrimas, lloró en silencio durante todo el trayecto hasta su departamento, una vez que Dara la recibió ella se lanzó a sus brazos echa un mar de llanto.
Abner no fue el único al que le dolía el corazón, Calisto sentía que una parte de ella se quedaba con él dejando un doloroso vacío en ella.
— ¿Qué pasó? — quiso saber su amiga de inmediato con la voz llena de angustia.
— Dis… discutimos — balbuceo Calisto entre sollozos.
— Ese maldito —