Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 22: No vivo en el medioriente.
Dos días después, seguía allí, sin respuestas. Se detuvo ante el espejo, su reflejo era un pálido eco de indecisión. Llevaba casi toda la mañana en el mismo sitio, con las mismas preguntas, dando vueltas en su cabeza como buitres implacables.
Marcó varias veces a Donova, pero al parecer no estaba disponible, por eso le envió un mensaje.
“Angus me pidió matrimonio… aunque no fue como lo imaginé, estoy esperando un hijo de él, y piensa que por el bien de ese pequeño casarnos es lo mejor… no sé