Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 11. Sin derecho a debatirle.
Por un momento, ambos percibieron la tensión sexual entre ellos. Parecía que un cable de alta tensión estaba a punto de estallar entre ellos. Eso hizo que Angus la bajara al suelo, con los brazos firmes, mientras ella se apoyaba en el suelo.
—Gracias —murmuró ella, acomodándose la falda del vestido.
El día transcurrió entre reuniones y puesta a punto de proyectos. La noche siguiente tenían la fiesta de bienvenida para Angus, pero hoy se trataba de trabajar, de encontrar un ritmo juntos. Y lo e