Capítulo 42: Otra víctima.
El mundo se desplomó bajo los pies de Claudia, una implosión silenciosa que retumbaba solo en su interior.
—¡Eso no… puede ser! —susurró, la voz teñida de un terror tan profundo que parecía emanar desde las raíces mismas de su existencia—. Debe haber un error, yo no puedo... haber estado con mi propio hermano.
Su tono se fue haciendo más bajo, mientras las lágrimas brotaron incontenibles, cada gota un reflejo del amor prohibido que nunca debió florecer.
Se presionó el pecho, intentando conten