Capítulo 43: Adiós, esperanzas.
La mirada de Angus se clavó en Ramón, un desafío silencioso colgando entre ellos.
—¿Qué quieres decir? —Su voz era baja, firme, exigiendo una explicación, pero traicionando un atisbo de vulnerabilidad que se había colado en su conducta habitualmente inquebrantable.
Ramón le sostuvo la intensa mirada, inquebrantable.
—Ella tenía sueños —comenzó, con palabras cuidadosamente escogidas, deliberadas. —. Sueños grandes, como usted. Pero el padre de la señora y su padre... fueron quienes planearon t