108. El amor es otra cosa
108. El amor es otra cosa
El regreso a Los Ángeles fue agridulce. Los rostros lo decían todo. El viaje a Nueva York no iban a olvidarlo jamás. Tantas cosas vividas en tan poco tiempo… Trabajo, decepciones, tristezas y sorpresas.
Nathan miró a Layla dormida en la cama de su habitación en la mansión Coleman. Había dormido casi todo el trayecto desde Nueva York y del aeropuerto a casa; no fue distinto.
Su preocupación ahora era por cinco.
Se inclinó sobre Layla, le dejó un beso sobre la frente y,