156. Regalo de cumpleaños
156. Regalo de cumpleaños
Nathan creía que ya no podía tener más sorpresas por ese día; sin embargo, aún le aguardaba una más y posiblemente, la mejor de todas.
—Por favor, sigan disfrutando de la cena, yo me retiro a ver a los niños —se disculpó Layla, poniéndose de piel.
El vestido dorado se abrazaba a sus curvas con una perfección mortal. Con el paso de los meses y gracias a una dieta balanceada, consiguió recuperar el cuerpo que tenía antes de los cuatrillizos.
Nathan no podía quitarle los