Mundo ficciónIniciar sesión¡Olivia odia a los hombres! Los odia hasta el punto de arriesgarse a echar por tierra el acuerdo que permitiría a su agencia inmobiliaria mantenerse a flote. A Steven, en cambio, le encantan las mujeres bellas, elegantes y refinadas y, cuando conoce a una duendecilla italiana llamada Olivia, no le da importancia, pues no la considera a su altura. Sin embargo, serán los ojos de Olivia los que conquisten a Steven y ¡que Dios le ayude!
Leer másUna mujer puede dejarse pisotear una vez por amor, pero no habrá segunda ocasión, aprenderá de su lección y cuando renazca del daño que le hiciste, deberás tener cuidado...
━─━────༺༻────━─━Beth despertó temprano en la mañana envuelta en una nube de felicidad.Hoy era el día más esperado de su vida.Por fin se casaría con el hombre del cual estaba enamorada desde hace tantos años. Y mejor aún, trabajaría como su secretaria, así que juntos serían una mancuerna de los negocios.—Nana, ¿me preparas el baño?Su nana entró apenas escucho su voz apareció en la habitación, todos en la casa sabían que ya era el día de su matrimonio.Aunque su familia deseaba que ella se fuera de una vez por todas de sus vidas, algunos sirvientes le tenían cariño.—Ya te lo preparo señorita.Beth sonrió mirando su mano.La sortija en su dedo brillaba como nunca, era redondo y grande, de color azul cielo con un intrincado de serpiente alrededor, el emblema de la familia Blake, imponiéndose sobre ella.Pronto el lugar comenzó a oler a rosas, el vapor salía del baño como nubes esponjosas.Fue directamente al jacuzzi, se metió y suspiró de placer porque estaba caliente, perfumada.—¿Ya está listo mi vestido de novia? —preguntó con los ojos cerrados a su nana.—Sí, está en su armario listo para usarse.Disfrutó un ratito más el poder revitalizante del baño, dándose tiempo a pensar en su futuro, sin extrañar para nada la vida que llevaba hasta el momento.No tardó más que unos minutos en salir del agua para secarse e ir en busca de su vestido de princesa, era el más bonito que se había visto en la ciudad de Norvill, el único en su clase.Valía una fortuna, fue un especial regalo de su prometido.Dominik Blake.Estaba totalmente enamorada de él.Lo amaba desde que eran unos críos, creció a su lado, dejo de ser una niña para ser una mujer y ahora sería su esposa.Su sueño se estaba haciendo realidad...—Aquí, señorita. La voy a arreglar ahora mismo.Dejo que su nana se hiciera cargo de todo, haciendo oídos sordos del sonido de abajo, su familia parecía estar celebrando algo y ser felices, ya que su hermana estaba embarazada y sería su primer nieto, el nieto de su hija favorita.No se permitió ponerse triste, pronto sería feliz al lado de su futuro esposo.Beth, al ser enfermiza y débil, jamás podría tener hijos, darles nietos que seguirían con la empresa familiar, ni el de su esposo.Por ende, jamás tendría tanto poder como su hermana, la cual estaba casada con un duque de Inglaterra.Pero tendría a su esposo y eso le bastaba, su gran amor y ella serían una familia completa, quizás a futuro podrían adoptar.—Has quedado hermosa mi muchacha, ¿estás lista? La limosina espera abajo por ti —comentó Marta, su nana.Beth se dió un vistazo al espejo, y quedó sorprendida por lo hermosa que se veía.Su cabello cobrizo le caía como una cascada en su espalda, el velo cubría elegantemente su rostro, y el escote recatado dejaba ver sus bonitas clavículas.El lunar rojo en su frente era lo único que desentonaba con todo aquello.Pero nada de eso importaba.Su prometido estaría encantado, él la amaría.Después de todo, ella había estado con él toda su vida, ¿cómo no iba a amarla así tal cual?—Estoy lista, vámonos.De modo que bajaron las escaleras despacio, el vestido era de color rosa palo, tan bajito el tono que casi no se distinguía entre ambos colores, blanco o rosa.El encaje del velo tenía flores rosas y blancas, combinaba con el diseño del vestido.Abajo su familia ni siquiera sé detuvieron a desearle suerte o felicitarla, todos hicieron como si ella no existiera.Excepto el patriarca, claro. Su padre Leo Grey, quien la miró con profundo desprecio.—¿Así que ya te vas? Por fin. No puedes traer gloria a esta casa, será mejor que no vuelvas nunca. No olvides mandar los cheques mensuales por correo porque tu hermana planea construir una mansión cerca de nosotros —espetó—. Ahora lárgate rápido.Ella asintió sin decir nada, y se dirigió a la limosina.Tosió un poco al sentir el aire fresco, pero sonrió de todos modos.Pronto, ya no se sentiría miserable. Estaría al lado de su esposo y nunca nada le haría falta.No fue educada como sus hermanas que asistieron a universidades de prestigio, pero termino el bachillerato en una escuela pública, con unos familiares del campo, y le encantaba escribir o dibujar.No tardaron en llegar a la iglesia, los invitados ya estaban adentro esperándola.Comenzó a ponerse nerviosa, le daba miedo hacer algo malo, pero respiró profundo y camino a la entrada de la iglesia.Sus suegros, Thomas y Elena estaban ahí, el hombre le sonrió pero su suegra no, ni la miró siquiera.—Bethy, querida, has llegado justo a tiempo —saludó él.Ella les dedico una débil sonrisa.—Ya que mi padre no ha venido, espero usted pueda llevarme al altar, de ahora en adelante seremos familia —pidió Beth con timidez.Elena, su suegra, bufó.—Solamente porque los abuelos así lo decidieron, que si por nosotros fuera tú jamás serías parte de nosotros —espetó con ira.Thomas la miró con desaprobación.—Hoy no, Elena. Es la boda de nuestro hijo y debemos estar felices por ellos —la reprendió.Seguido de esto ofreció su brazo a Beth, quien estaba incómoda por el altercado.Lo último que deseaba era que tuvieran problemas por su culpa.—Mejor entremos, Dominik debe estar ansioso ya —murmuró, no pudiendo soportar más la distancia que los separaba. Deseaba ser su esposa lo más pronto posible.La música sonó cuando comenzaron a entrar a la iglesia, los invitados se volvieron y sonrieron a Beth, quien irradiaba felicidad por los poros.—Te entrego a Beth, cuídala hijo.—Así será —respondió Dominik.Pronto estuvieron frente al cura que los casaba, dando sus votos y mirándose como dos amantes ansiosos... O eso es lo que Beth quería creer al menos.Cuando escuchó las palabras más maravillosas de su vida: «Los declaro marido y mujer», unas lágrimas cayeron por su mejilla.—Puede besar a la novia —dijo el cura.Dominik la tomó entre sus brazos y la besó como jamás la había besado nadie nunca.Suspiró de satisfacción al sentir sus labios sobre los suyos y sus brazos apretando su cintura.Los vítores de sus invitados no se hicieron esperar, así que salieron de la iglesia tomados de la mano como la pareja recién casada que eran.Se tomaron las fotos y luego subieron a la limosina que los llevaría a la recepción para festejar su boda.Nada podía arruinar el día tan perfecto que tenía frente a ella.━─━────༺༻────━─━Cuando miraba hacia el pasado, podía ver cada vez más las obvias señales.El día de su boda siempre sería el punto de quiebre.Beth le sonrió a su prometido cuando el cura los estaba por declarar marido y mujer.Sus ojos brillaban con la emoción de al fin poderle decir: «Esposo».Omitió las claras muestras de odio y desagrado en los ojos de él, omitió la forma en que su cuerpo se alejaba de ella cada vez que se acercaba rebosante de emoción.—Annabeth Grey, ¿aceptas a Dominik Blake como tu esposo? —La pregunta del millón llegó, su momento más deseado.Ella sonrió y asintió repetidamente, parecía una colegiala.—Sí, acepto.—Dominik Blake, ¿tomas a Annabeth Grey como tu esposa?Silencio.Beth frunció el ceño cuando los segundos pasaron y de los labios de él no salía ningún sonido.«Quizás no lo escucho bien», se dijo así misma.Se aclaró la garganta y empujó el codo de Dom con delicadeza.—Te ha hecho una pregunta, querido. Puedes contestar.Omitió por completo la mueca de hartazgo que se figuró en el rostro de él, y también el suspiro resignado que soltó.—Sí, acepto —pronunció finalmente, entonces todo el lugar estallo en aplausos.Para Beth todo parecía estar bajo un lente distinto: había felicidad, colores y brillos alrededor del cuadro que miraba.Desde su perspectiva no había nada malo, ni extraño.Era como siempre debía ser.Dominik la sujeto por la cintura y soltó un beso rápido y casto sobre sus labios.El carmín mancho sus labios, ella intento pasar el dedo para limpiarlo pero Dom sostuvo su mano para evitarlo.El momento paso tan rápido que no le dedico ni siquiera un segundo para pensarlo, pronto estaban tomándose la foto del recuerdo junto a todos sus invitados, y después tuvo lugar la recepción más bonita a la que había asistido... La suya propia.Beth Grey se casó estando ciega de amor...STEVEN —Sarah, ¿me traes los papeles que tengo que firmar? —vocifero en dirección al interfono, mientras reviso varios documentos a los que recién he autorizado con mi rubrica. —Ahora mismo voy, Steve —responde rápidamente. Ha sido una mañana de locos porque tenemos muchos pendientes. Me levanto del sillón y me pongo delante de la ventana, porque necesito relajarme un poco si deseo estar concentrado para todo el trabajo que tengo por delante. La vista de Central Park es impresionante, como siempre. Los bulevares cubiertos de nieve, las ramas de los árboles dobladas por el peso que les cae encima... ha nevado toda la noche y la ciudad es un caos. Las sirenas de los vehículos de emergencia se oyen pasar continuamente y estoy seriamente preocupado hasta el punto de no oír entrar a Sarah. —Steve, te dejo los papeles en tu mesa —dice, agitada por todo lo que ha estado haciendo en la mañana. Me doy la vuelta, con el ceño fruncido. —¿Ha llegado mi mujer? —preguntó avanzando al escri
STEVEN Sigo la mirada de María y al instante me doy cuenta de dónde se ha escondido Olivia, me acerco a la tienda de deportes intentando asomarme a través de las ventanas para ver lo que ocurre dentro y lo que veo me hiela la sangre en las venas. Olivia en el suelo y ese pervertido behemoth de rodillas frente a ella. Doy un empujón a la puerta de entrada, que cede inmediatamente ante mi peso, justo a tiempo para escuchar la propuesta de matrimonio que le están haciendo a mi mujer. Me abalanzo sobre Antonio, tirándolo al suelo, no puedo permitir que otro me quite lo que me pertenece. —Olvídalo novato. La señora ya está ocupada conmigo —digo apretando los puños con ganas de golpearle y partirle la cara. Se levanta con dificultad y se pone delante de mí, aún tambaleándose. Acaso cree que puede darme la pelea, pobre imbécil. —La señora es mayor de edad y está vacunada y, en consecuencia, es capaz de tomar sus propias decisiones —responde Antonio, acercándose con cara seria. Cree q
STEVEN Aterrizamos en Fiumicino hace una hora y, mientras esperamos para recoger nuestro equipaje, llamo al ingeniero y le digo que estaré en la obra hoy mismo para una inspección. Estoy en Italia por otro motivo, pero aprovecharé para ir a comprobar construcción del complejo que avanza según lo previsto. Tengo el estómago hecho un nudo desde ayer, no pude pegar ojo en el avión y el jet lag está empezando a aparecer. Por suerte Alan está conmigo, mi mejor amigo y mi lado racional, de lo contrario tomaría el primer taxi y correría a casa de Olivia como una furia. —Vamos hermano, he alquilado un coche, así que mientras yo conduzco, tú descansas. —Alan pone su brazo sobre mis hombros—. Llamé a María... Me giro para mirarle, pero él evita mi mirada. —Alan, no estoy de humor para adivinar —le insisto con brusquedad. Se gira para mirarme directamente a los ojos y las comisuras de sus labios se estiran en una ligera sonrisa. —Olivia se enteró de nuestra llegada y... no se lo tomó bie
STEVEN—María, razona... Steve tiene derecho a conocer el verdadero estado de salud de Olivia... —Alan no se da por vencido, lleva quince minutos intentando convencer a su mujer de que confiese, pero se topa con un muro... Lo sé, porque estoy en las mismas condiciones que él.Llevo desde esta mañana volviéndome loco intentando averiguar, a través de una búsqueda en internet, cuáles podrían ser las implicaciones del problema de Olivia, y los escenarios que aparecen ante mis ojos me aterrorizan, así que no he podido quedarme de brazos cuidado, porque mi hijo y la mujer que amo pueden estar en peligro.Me puse en contacto con el médico de mi madre y le remití el correo electrónico con los resultados de las pruebas de laboratorio, desgraciadamente me confirmó lo que sospechaba... la anemia es bastante grave y, si no se trata de forma preventiva, existe el riesgo de un parto prematuro o de una infección posparto en la madre.Maldita sea... las ganas de coger el primer avión a Italia y tira
Dos meses despuésSTEVENEstoy delante del portátil como todas las mañanas desde hace dos meses y me cuesta mantener los ojos abiertos debido a las innumerables noches de insomnio. Intento concentrarme en el trabajo, el único ocio que me queda fuera de algunas salidas con Alan.Tres veces a la semana visito a mi madre en la clínica, afortunadamente está respondiendo bien a los tratamientos y las sesiones con el psicólogo empiezan a dar sus frutos. Solo espero que esta mejoría sea definitiva.La incontenible rabia que expresó cuando vio las puertas de la clínica abiertas fue sustituida, según el médico, por una dolorosa conciencia del daño causado a la familia Castello y a su propio hijo.A menudo me pide que la perdone y le dé una oportunidad para compensar el mal que ha hecho, pero no sabe que la perdoné hace tiempo, es mi madre y la quiero demasiado para abandonarla a su suerte. Jamás podría odiarla por mucho que lo intente.Otra cosa es Olivia, estoy resentido con ella a muerte y,
STEVENEs de noche y, en la oscuridad total que envuelve mi vida, conduzco mi coche por carreteras tan desiertas y oscuras como mi estado de ánimo.Olivia destruyó hasta el último atisbo de esperanza que tenía para nuestra relación, si me hubiera disparado al corazón habría dolido menos, si me hubiera apuñalado en el nervio más sensible estaría menos aturdido.Anoche creí que había traspasado el muro y llegado a su corazón, pensé que había percibido lo enamorado que estoy de ella y de nuestro hijo, pero me equivoqué, una vez más me estrellé contra un puto bloque de concreto. Su juicio sobre mí fue único e incuestionable, me condenó sin apelación y eso no lo acepto, pero por el momento debo usar el sentido común y bajar los brazos. Rendirme sin siquiera pensar en luchar una vez más.Llego al hotel a las dos de la mañana y al entrar en la suite veo que Alan está durmiendo en el sofá del salón.Le sacudo para que se despierte.—Oye... —salta inmediatamente alerta, sin duda lo he asustado
Último capítulo