34. El caos pronto iniciará.
—¡Eres mía! —gruñe sobre mi hombro, y en ese instante, aquello que jamás había ocurrido... sucede. Mi esencia se desprende de mi cuerpo humano como un suspiro eterno.
Me muestro ante él tal como soy: piel azul petróleo, ojos violeta, cabello marfil que brilla como hilos de luna. Soy yo, desnuda en alma, revelada sin máscaras.
Pensé que Ojitos Lindos, aunque ya me había visto antes y no lo recordaba, me rechazaría. Temí verlo apartándose, espantado por lo que soy en verdad. Pero no. No lo hace.