35. Atormentados.
—¡Alfa! ¿Qué haces aquí? —pregunta, exaltada, mi Luna al abrir sus bellos ojos y verme contemplando su rostro.
—Te desmayaste, y como llevas en tu vientre a mi cachorra, estaba esperando que despertaras para asegurarme de que comieras —digo, alcanzándole la bandeja con sus antojos y una rosa amarilla. Mi nana me dijo que son sus favoritas.
—Gracias —responde, mirándome de manera extraña. Arquea una ceja, y se ve tan adorable que debo contenerme para no lanzarme encima.
Deseo devorar su boquita,