Mundo ficciónIniciar sesiónKATIA VEGA
Me quedé sentada sobre el escritorio, aún con Marcos entre mis piernas, mientras sus manos me sujetaban de la cintura, dándole soporte a mi cuerpo que no dejaba de temblar, víctima de ese fuerte orgasmo. Nuestras respiraciones agitadas estaban coordinadas y el silencio se volvió una breve tregua.
—Me perteneces, Katia… Tu cuerpo







