KATIA VEGA
—¿Cómo que trabajo especial? —pregunté al director de la universidad mientras mi estómago se retorcía.
—Sí, recibí una solicitud de una persona muy influyente… —contestó sentado en el escritorio, revisando unos papeles—. Necesita que vayas a darle terapia a un hombre muy importante. Esto te servirá como un último escalón para titularte.
—Yo creí que… con la tesis sería más que suficiente. Mi sinodal está contento con el resultado y, aunque el jurado sigue deliberando, parece que