LISA GALINDO
—¿De qué hablas? —pregunté palideciendo. Sentí que la presión se me bajó.
—Hice mis cuentas… y de pronto, ese diablillo que tengo sobre mi hombro izquierdo me dijo que si hubieras tenido intimidad con Arturo antes de que te capturara, bien podrías estar embarazada de él.
—¿Crees que el niño es suyo? —Intenté imponerme ante mi miedo, pero este se hacía cada vez más grande y difícil de controlar.
—Podría… ¿no crees? Después de todo la prueba solo me dice que estás embarazada, pero…