ARTURO VEGA
La abuela nos había encomendado revisar las barricas, encontrar goteras y valorar que el vino estuviera madurando de manera adecuada, pero, aunque quería concentrarme, no podía dejar de pensar en lo que había hablado con Stella. Volteé hacia Rosa, quien tampoco podía concentrarse y decidí abordarla.
—¿Lo sabías? —le pregunté.
—¿Qué?
—Del contrato prenupcial…
De pronto su rostro palideció. Tenía suficientes años de conocerla para interpretar su nerviosismo.
—¡¿Lo sabías?! ¿Antes o